Bailando con la más fea: un tango con Merkel
Decía Discépolo que el tango es un pensamiento triste que se baila, pero no de cualquier manera. Los entendidos valoran mucho la alineación corporal, el carisma, la conexión de la pareja y el manejo escénico. En el tango de salón se previene especialmente contra la tentación de levantar las piernas más allá de la línea de las rodillas, lo que traducido al mundo real viene a significar que no es aconsejable sacar los pies fuera del tiesto.
El plan para Grecia de Roland Berger, la auditora de la banca española Sofrito de banquero
